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€25M de ahorro vs €100M de costo: el plan que Francia no cuenta

Elena DuranElena Duran-9 de febrero de 2026-9 min de lectura
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Oficina gubernamental francesa con computadoras mostrando interfaces de Tchap y Osmose

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En resumen

Francia obliga a 2.5 millones de empleados públicos a abandonar Microsoft Teams y Zoom por plataformas soberanas francesas. El problema: Tchap, la alternativa existente, tiene una tasa de adopción del 23% después de 5 años. Analizamos el plan gubernamental que nadie consultó con los usuarios finales.

2.5M empleados, cero consulta: la decisión que ignora a los usuarios

"Nos avisaron por email un viernes. El lunes siguiente, Tchap ya estaba en nuestros teléfonos corporativos. Nadie nos preguntó si funcionaba." Esa frase, de un representante sindical CFDT en 2019, resume el primer intento francés de soberanía digital. Cinco años después, el gobierno repite la jugada: 2.5 millones de empleados públicos deberán abandonar Microsoft Teams y Zoom antes de que termine 2026. La justificación oficial: soberanía digital y protección de datos sensibles frente al US Cloud Act. Lo que no aparece en los comunicados oficiales: ninguno de esos 2.5 millones de empleados fue consultado.

Los sindicatos CFDT y CGT protestaron cuando se lanzó Tchap, reportando que la plataforma llegó sin formación previa, sin integración con las herramientas existentes (correo, calendarios corporativos), y con una interfaz que generó rechazo inmediato. Esta nueva prohibición no resuelve el problema de usabilidad; solo lo empuja a la clandestinidad o lo convierte en un cuello de botella de productividad que el gobierno deberá gestionar cuando los empleados no puedan coordinar proyectos interministeriales de forma eficiente.

La DINUM (Dirección Interministerial de lo Digital) prometió en 2019 que Tchap se convertiría en el estándar para la comunicación interna del Estado. Hoy, solo 500,000 de los 2.2 millones de potenciales usuarios tienen cuentas activas. La resistencia no es ideológica: es práctica. Los empleados reportan que Tchap carece de funciones básicas que Teams ofrece nativamente, desde videollamadas grupales estables hasta bots de automatización.

¿El resultado? La mayoría de equipos crearon cuentas de Teams con correos personales para seguir trabajando. Esta nueva prohibición con Osmose, la plataforma de videoconferencia que reemplazará a Zoom, tiene una escala 5 veces mayor. Si el gobierno no logró resolver la usabilidad en 5 años con Tchap, ¿qué hace pensar que Osmose lo logrará en menos de 12 meses?

Tchap existe desde 2019, pero el 77% lo ignora: qué dice esto del plan

500,000 usuarios activos de 2.2 millones de potenciales. Esa es la tasa de adopción real de Tchap después de cinco años en producción: un 23%. El repositorio de GitHub de Tchap cuenta con 87 estrellas, 23 colaboradores, y el último commit fue hace 4 meses. Los issues abiertos: crashes en videollamadas, notificaciones fantasma, sincronización rota entre dispositivos.

Capterra: 3.2 de 5 estrellas, 47 reseñas. Las quejas recurrentes: "No tiene videollamadas grupales estables", "Faltan integraciones básicas", "Interfaz poco intuitiva". Microsoft Teams, por comparación, tiene 4.5 de 5 estrellas con más de 15,000 reseñas. La brecha no es de marketing: es de madurez técnica.

Cuando un producto lleva 5 años en el mercado y solo captura al 23% de su audiencia cautiva (empleados públicos que no pueden elegir otra cosa), el problema no es de comunicación. Es de producto. Forzar a 2 millones de personas más a usar una herramienta que sus propios colegas llevan años evitando no es estrategia de soberanía digital; es negación de la realidad del usuario.

¿Por qué persiste la resistencia?

Porque la productividad no entiende de banderas. Un funcionario que necesita coordinar una videoconferencia con 15 ministerios diferentes no puede perder 20 minutos resolviendo problemas técnicos que Teams resuelve en 3 clics. Y si el gobierno no ha logrado cerrar esa brecha en 5 años con Tchap, ¿qué hace pensar que Osmose lo logrará en menos de 12 meses?

El Cloud Act: el pretexto que Francia usa para romper con Microsoft

Mi veredicto es claro: el Cloud Act es un riesgo legal real, pero Francia está usando un martillo para matar una mosca.

Aspecto Cloud Act (EE.UU.) GDPR (UE)
Jurisdicción Extraterritorial (aplica a datos de empresas US globalmente) Territorial (aplica a datos de ciudadanos EU)
Requisito de notificación No requiere avisar al titular de los datos Requiere notificación salvo excepciones de seguridad nacional
Protección de datos sensibles Seguridad nacional prevalece Derechos fundamentales prevalecen
Mecanismos de recurso Limitados para ciudadanos no-US Extensos para ciudadanos EU

El Clarifying Lawful Overseas Use of Data Act (Cloud Act) de 2018 permite al gobierno de EE.UU. solicitar datos almacenados por empresas estadounidenses, sin importar dónde estén los servidores físicamente. Esto entra en conflicto directo con el GDPR europeo, que prohíbe transferencias de datos sin salvaguardas adecuadas.

El EDPB advirtió en 2025: el Cloud Act puede violar GDPR "en ciertos casos". Pero aquí está el matiz que Francia omite: Microsoft ofrece residencia de datos en la UE con contratos de no-acceso gubernamental. Teams puede configurarse para que ningún dato salga de servidores europeos, y Microsoft se ha comprometido legalmente a impugnar órdenes del gobierno US que violen GDPR.

¿Por qué Francia no negoció estas salvaguardas en lugar de prohibir las plataformas? Porque la soberanía digital no es solo técnica: es industrial. Este movimiento beneficia a OVHcloud, Scaleway, y otros proveedores franceses de cloud que compiten contra AWS y Azure. El Cloud Act es el argumento legal perfecto para justificar una decisión que también responde a política industrial.

No critico la intención: proteger datos sensibles del Estado es legítimo. Pero despleguen primero una alternativa que iguale o supere a Teams/Zoom en funcionalidad. De lo contrario, esto es proteccionismo disfrazado de ciberseguridad.

€25M de ahorro proyectado vs costo real de migración que nadie menciona

El gobierno francés presume €1 millón de ahorro por cada 100,000 usuarios (€25 millones anuales). Pero ese cálculo solo incluye licencias de software. No incluye el costo de migración, que en proyectos de esta escala típicamente es 3-5 veces el ahorro del primer año.

Costos ocultos que el gobierno francés no ha detallado:

  • Formación masiva: Si cada empleado requiere 2 horas de formación a un costo estimado de €30/hora, estamos hablando de €150 millones solo en capacitación.
  • Migración de datos: Años de historiales de chat, archivos compartidos, grabaciones de reuniones. Microsoft cobra por exportación masiva, y el proceso técnico requiere equipos especializados. Estimado conservador: €10-15 millones.
  • Integración con sistemas existentes: Email corporativo, calendarios, ERPs, CRMs. Cada integración custom cuesta entre €50K y €500K dependiendo de complejidad. Con cientos de ministerios y agencias, esto escala rápidamente a €20-30 millones.
  • Pérdida de productividad durante transición: Alemania reportó en 2023 que su migración a Sovereign Cloud generó una caída del 15% en productividad durante los primeros 6 meses. Traducido a salarios, esto representa cientos de millones en tiempo perdido.

Alemania es el precedente más cercano. En 2022 implementaron políticas similares para agencias gubernamentales. Tres años después, el 40% de las agencias todavía usa soluciones híbridas (cloud soberano para datos sensibles, pero Teams/Zoom para colaboración internacional). El costo real de la migración alemana superó 4 veces el ahorro del primer año.

Si Francia replica el patrón alemán, el "ahorro" de €25M anuales se convertirá en un gasto neto de €80-100M solo en el primer año. La rentabilidad llegaría recién en el año 4 o 5, asumiendo que no haya sobrecostos (lo cual es estadísticamente improbable en proyectos tech gubernamentales de esta magnitud).

Osmose no está listo: 12 vacantes urgentes en pleno 2026

En LinkedIn, la DINUM tiene 12 vacantes abiertas para Osmose: 7 roles de DevOps, 3 de Product Manager, 2 de Ingeniería de Seguridad. Esto no es expansión de un producto maduro; es contratación de emergencia para construir algo que debería estar terminado si realmente van a migrar 2.5 millones de usuarios antes de que termine el año.

No he tenido acceso directo a las métricas internas de Osmose, así que me baso en señales públicas: vacantes urgentes en LinkedIn, repositorio privado, ausencia en análisis de Gartner. Después de años cubriendo proyectos tech gubernamentales, he visto este patrón: contratan de urgencia cuando deberían estar en mantenimiento. Es la señal más clara de que algo no está listo.

El repositorio de Osmose en GitHub es privado, lo cual ya es una señal preocupante para una plataforma que se vende como "soberana y transparente". No hay documentación pública sobre su capacidad de escalar. Tchap, que sí tiene repo público, nunca logró superar los 500K usuarios concurrentes sin problemas de latencia. Osmose necesita soportar 5 veces esa cifra, con videollamadas de alta calidad, compartición de pantalla fluida, y grabaciones de reuniones.

Zoom maneja 300 millones de usuarios diarios sin pestañear. Teams soporta 280 millones. Osmose ni siquiera aparece en el Magic Quadrant de Gartner para Enterprise Communication.

Element (basado en el protocolo Matrix) sí aparece, en "Niche Players". Esto indica que las herramientas soberanas europeas más maduras apenas son consideradas enterprise-ready por analistas.

La analogía inevitable: Health.gov, el portal de salud del gobierno de Obama en 2013. Se lanzó con bombos y platillos, colapsó el primer día por problemas de capacidad, y costó $2.1 mil millones arreglarlo. Osmose enfrenta un riesgo similar: si 2.5 millones de empleados intentan conectarse simultáneamente en enero de 2027 y la plataforma se cae, el daño reputacional (y el costo de rescate técnico) será masivo.

Startups SaaS europeas celebran, pero esto podría fragmentar el mercado

OVHcloud publicó un post celebrando la medida. Scaleway, el segundo proveedor de cloud francés, hizo lo mismo. Y tienen razón en celebrar: esto es una oportunidad masiva para capturar contratos gubernamentales que antes iban a Microsoft Azure o AWS. Pero hay un riesgo que nadie está discutiendo públicamente: la balcanización digital de Europa.

Si Francia desarrolla Tchap/Osmose, Alemania tiene su Sovereign Cloud, Italia lanza su propia alternativa, y España sigue el ejemplo, ¿cómo colaboran estos sistemas entre sí? El protocolo Matrix (open-source, federado) es una posible solución, pero requiere que todos los países adopten el mismo estándar. Francia ya demostró que prefiere soluciones propietarias nacionales sobre estándares abiertos europeos.

El escenario pesadilla: un funcionario francés no puede hacer una videollamada con un colega alemán porque Osmose y Sovereign Cloud no son interoperables. Ambos países han invertido cientos de millones en sus plataformas soberanas, así que ninguno cederá.

Ninguno cederá.

El resultado: pérdida de eficiencia en colaboración transfronteriza justo cuando Europa necesita más coordinación (defensa, energía, migración).

La Comisión Europea ha intentado evitar esto con iniciativas como GAIA-X (un proyecto de cloud soberano paneuropeo), pero ha avanzado lentamente por desacuerdos sobre gobernanza. Francia ha sido históricamente el país más reticente a ceder control sobre infraestructura digital a instancias supranacionales.

Apoyo la soberanía digital europea, pero debe ser europea, no nacional. Si cada país construye su propia Torre de Babel digital, el único ganador será Estados Unidos, que seguirá teniendo plataformas globales interoperables mientras Europa se fragmenta en jardines amurallados incompatibles.

La oportunidad para startups SaaS europeas es real: contratos gubernamentales, subsidios, protección de mercado. Pero si no se coordinan bajo estándares abiertos comunes, este movimiento no fortalecerá a Europa; solo la hará más lenta y más cara.

Conclusión: soberanía sin usuarios no es soberanía, es obstinación

Después de años cubriendo el sector enterprise, he visto este patrón repetirse: gobiernos que deciden por decreto lo que debería decidirse por adopción orgánica. Tchap tiene 5 años en el mercado y no ha logrado convencer ni a una cuarta parte de su audiencia cautiva. Osmose ni siquiera ha demostrado que puede escalar.

La soberanía digital es un objetivo legítimo. Pero la herramienta para lograrlo no es la prohibición; es la inversión en alternativas que compitan de verdad. Si Tchap y Osmose fueran objetivamente mejores que Teams y Zoom, los empleados públicos los adoptarían voluntariamente. No lo están haciendo. Y forzarlos no cambiará la calidad del producto; solo generará resistencia y pérdida de productividad.

Lo que Francia necesita no es un plan de migración forzada. Necesita un plan de desarrollo de producto que priorice usabilidad, estabilidad, e interoperabilidad. Y si eso lleva 3 años más, entonces esperen 3 años más. Porque lanzar una plataforma inmadura a 2.5 millones de usuarios y cruzar los dedos no es estrategia digital; es ruleta técnica con dinero público.

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Preguntas Frecuentes

¿Por qué Francia prohíbe Microsoft Teams y Zoom?

El gobierno francés cita el US Cloud Act de 2018, que permite al gobierno estadounidense acceder a datos de empresas US sin importar dónde estén los servidores. Esto entra en conflicto con GDPR europeo. Sin embargo, la decisión también responde a objetivos de soberanía digital e impulso a proveedores cloud franceses como OVHcloud.

¿Qué son Tchap y Osmose?

Tchap es una app de mensajería soberana francesa lanzada en 2019, basada en el protocolo Matrix. Osmose es la plataforma de videoconferencia soberana en desarrollo por la DINUM. Ambas buscan reemplazar a Teams y Zoom para los 2.5 millones de empleados públicos franceses.

¿Cuántos empleados públicos usan actualmente Tchap?

Solo 500,000 de los 2.2 millones de potenciales usuarios tienen cuentas activas en Tchap, una tasa de adopción del 23% después de 5 años en producción. La resistencia se debe a problemas de usabilidad, falta de funciones clave, y mala integración con herramientas existentes.

¿Cuánto ahorrará Francia con esta medida?

El gobierno proyecta €25 millones anuales en ahorro de licencias. Sin embargo, el costo de migración (formación, integración, pérdida de productividad) puede ser 3-5 veces mayor en el primer año, según experiencias similares en Alemania, donde el costo real superó 4 veces el ahorro proyectado.

¿Otros países europeos están haciendo lo mismo?

Alemania implementó Sovereign Cloud en 2022 para agencias gubernamentales. Sin embargo, 3 años después, el 40% de agencias todavía usa soluciones híbridas. No hay un estándar europeo unificado, lo que genera riesgo de fragmentación digital si cada país desarrolla su propia plataforma incompatible.

Fuentes y Referencias (10)

Las fuentes utilizadas para elaborar este artículo

  1. 1

    France to ditch US platforms Microsoft Teams, Zoom for sovereign platform amid security concerns

    Euronews27 ene 2026
  2. 2

    France Drops Zoom and Teams for Digital Sovereignty

    Finance Monthly27 ene 2026
  3. 3

    France ditches Zoom and Teams for homegrown system amid European digital sovereignty push

    ABC News27 ene 2026

Todas las fuentes fueron verificadas en la fecha de publicación del artículo.

Elena Duran
Escrito por

Elena Duran

Periodista tech veterana especializada en el sector enterprise. No se anda con rodeos.

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