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3 horas bastaron: condenan al ingeniero que robó la IA de Google

Linwei Ding copió 14.000 páginas de secretos sobre los chips TPU de Google usando Apple Notes, fundó una startup en Shanghái para replicar la tecnología y ahora enfrenta hasta 175 años de cárcel. Es la primera condena por espionaje de IA en la historia de EE.UU.

Carlos VegaCarlos Vega-31 de enero de 2026-12 min de lectura
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Martillo de juez sobre escritorio representando el primer caso de espionaje de inteligencia artificial en EE.UU.

Foto de Tingey Injury Law Firm en Unsplash

En resumen

Un jurado federal declaró culpable a Linwei Ding de 14 cargos de espionaje económico y robo de secretos comerciales. Robó tecnología de TPUs de Google valorada en 10-15 años de investigación para crear una startup en China. Es el primer caso de espionaje de IA condenado en EE.UU.

Un ingeniero, 14.000 páginas y una traición que hizo historia

Imagina que trabajas en la cocina del mejor restaurante del mundo. Tienes acceso a todas las recetas secretas, a las técnicas que nadie más conoce, a los ingredientes que hacen que todo funcione. Un día decides copiar todo en un cuaderno, subirlo a tu nube personal y abrir tu propio restaurante al otro lado del mundo con esas recetas.

Eso es exactamente lo que hizo Linwei Ding, un ingeniero de software de 38 años que trabajó en Google desde 2019. Solo que las "recetas" eran los secretos de los chips TPU de Google — la tecnología que alimenta la inteligencia artificial más avanzada del planeta — y el "restaurante" era una startup en Shanghái financiada con apoyo del gobierno chino.

El 29 de enero de 2026, un jurado federal en San Francisco lo declaró culpable de los 14 cargos: 7 de espionaje económico y 7 de robo de secretos comerciales. El jurado deliberó solo 3 horas tras un juicio de 11 días. Es la primera condena por espionaje relacionado con inteligencia artificial en la historia de Estados Unidos.

Y lo que robó no era cualquier cosa.

Qué son los TPU y por qué valen más que el oro

Te lo explico fácil: los TPU (Tensor Processing Units) son los chips que Google diseñó específicamente para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. Mientras Nvidia fabrica GPUs que sirven para muchas cosas (videojuegos, minería de criptomonedas, IA), Google creó los TPU desde cero con un solo objetivo: ser las máquinas más eficientes del mundo para IA.

Google lleva desarrollando esta tecnología desde 2013 y la puso en producción en 2016. Los TPU usan una arquitectura llamada "Systolic Array" que elimina todo lo que no sea procesamiento de IA puro — nada de gráficos, nada de texturas, solo cálculos de redes neuronales a velocidad brutal.

Para dimensionar el valor: D.A. Davidson estima que la división de TPU + DeepMind de Google podría valer por separado unos 900.000 millones de dólares. Morgan Stanley calcula que la producción de TPU podría alcanzar los 7 millones de unidades para 2028, generando 13.000 millones de dólares en ingresos nuevos.

La generación actual de TPU, llamada Ironwood (TPUv7), puede conectar más de 9.000 procesadores en un solo "superpod" con un ancho de banda de 9,6 terabits por segundo y 1,77 petabytes de memoria compartida. Cuando escalas eso a 9.216 chips, obtienes 42,5 exaflops de capacidad de cálculo — más de 24 veces la potencia del superordenador más grande del mundo, El Capitan.

Eso es lo que Linwei Ding intentó copiar y llevar a China.

Cómo lo hizo: Apple Notes, PDFs y una nube personal

El truco está en lo simple que fue el método. Ding no usó un pendrive USB ni un software de hackeo sofisticado. Lo que nadie te cuenta es que el sistema de seguridad de Google, una empresa que gestiona los datos de miles de millones de personas, fue burlado con la aplicación de Apple Notes.

El proceso fue así:

  1. Copiaba datos de los archivos fuente de Google en Apple Notes de su MacBook de empresa
  2. Convertía las notas en archivos PDF
  3. Subía los PDFs a su cuenta personal de Google Cloud

Este método evitó los sistemas de detección internos de Google, que monitorizaban transferencias directas de archivos pero no el contenido de Apple Notes convertido a PDF.

Entre mayo de 2022 y abril de 2023 — aproximadamente un año — Ding transfirió más de 1.000 archivos únicos que contenían unas 14.000 páginas de información confidencial. De esos archivos, 105 documentos contenían secretos comerciales centrales sobre:

  • La arquitectura y diseño de los chips TPU
  • Los sistemas GPU de Google
  • Las tarjetas de red especializadas (SmartNIC) que permiten la comunicación ultrarrápida entre chips
  • El software de orquestación que coordina miles de chips en superordenadores de IA

Un experto en informática de la Universidad de Cornell, el profesor Bart Selman, testificó que la tecnología robada representaba entre 10 y 15 años de trabajo de los científicos de Google.

La doble vida: ingeniero en California, CEO en Shanghái

Mientras seguía cobrando su sueldo de Google en California, Ding estaba construyendo algo en paralelo. En junio de 2022, ya estaba en conversaciones para ser director de tecnología de una empresa en China. Poco después fundó Shanghai Zhisuan Technology Co. Ltd., donde se nombró CEO.

El objetivo de Zhisuan era desarrollar un sistema de gestión de clústeres para acelerar cargas de trabajo de aprendizaje automático. En otras palabras: replicar exactamente lo que Google había tardado una década en construir.

Ding no fue precisamente discreto. Le dijo a inversores que era "una de las 10 personas en el mundo" capaces de replicar la plataforma de supercomputación de Google. Fue aceptado en MiraclePlus, una incubadora de startups en China, y viajó a Pekín para presentar su proyecto ante inversores.

Pero lo que realmente lo hundió fue algo aún más audaz: solicitó un "plan de talento" patrocinado por el gobierno de Shanghái. En su solicitud declaró que su objetivo era ayudar a China a tener "capacidades de infraestructura de computación a la par del nivel internacional", trabajando con dos entidades controladas por el gobierno chino para desarrollar un superordenador de IA.

Mientras tanto, en Google, alguien se encargaba de pasar su tarjeta de acceso por los torniquetes de la oficina para que pareciera que seguía yendo a trabajar. Ese "alguien" era un antiguo becario que Ding había reclutado para mantener la fachada.

Cómo lo pillaron

Google descubrió el fraude cuando se enteró de que Ding había dado una presentación pública en una conferencia tecnológica en China donde explicó a potenciales inversores cómo su startup podía replicar la plataforma de supercomputación de Google.

La empresa cortó su acceso a la red de inmediato. A finales de diciembre de 2023, cuando Ding avisó a su jefe de que se marchaba y reservó un vuelo de ida a Pekín, Google confiscó su portátil y dispositivos móviles el 4 de enero de 2024.

Dos días después, el FBI ejecutó una orden de registro.

Antes de eso, Ding había firmado una "Declaración Jurada de Eliminación" ante un investigador de Google, afirmando que no había retenido ningún documento de la empresa. Mintió. De hecho, el 14 de diciembre de 2023 — seis días después de firmar esa declaración — descargó los secretos robados a su ordenador personal.

El juicio: 11 días, 3 horas de deliberación

El juicio se celebró en el Tribunal Federal del Distrito Norte de California, ante el juez Vince Chhabria. El caso fue coordinado por el Disruptive Technology Strike Force, un grupo interinstitucional creado en 2023 específicamente para combatir el robo de tecnología avanzada.

La defensa, liderada por el abogado Grant Fondo de Goodwin Procter, argumentó que Google "eligió la apertura por encima de la seguridad". Según la defensa, los documentos estaban disponibles para miles de empleados y por tanto "no podían contener secretos comerciales".

El jurado no estuvo de acuerdo. Tras 11 días de juicio, deliberó solo 3 horas antes de emitir un veredicto unánime: culpable de los 14 cargos.

Las penas máximas son escalofriantes:

Cargo Máximo por cargo Cargos
Espionaje económico 15 años + $5 millones de multa 7
Robo de secretos comerciales 10 años + $250.000 de multa 7
Total teórico 175 años 14

La sentencia real será menor, pero el mensaje es contundente. Como dijo el fiscal federal Craig H. Missakian: "El jurado envió hoy un mensaje claro: el robo de esta valiosa tecnología no quedará impune".

Lo que significa para la guerra tecnológica EE.UU.-China

Este caso no ocurre en el vacío. Llega en un momento en que la competencia por la IA entre Estados Unidos y China está en su punto más intenso.

El Comité Selecto de la Cámara sobre China estima que el robo de propiedad intelectual china cuesta a EE.UU. unos 600.000 millones de dólares al año. El mismo comité publicó un informe revelando que DeepSeek supone una "amenaza profunda" para la seguridad nacional estadounidense, posee al menos 60.000 procesadores de Nvidia (restringidos para exportación a China) y es "altamente probable" que haya utilizado técnicas ilegales de destilación de modelos de IA estadounidenses.

El director adjunto del FBI, Roman Rozhavsky, fue directo: "En la carrera de alto riesgo por dominar la inteligencia artificial, Linwei Ding traicionó tanto a EE.UU. como a su empleador al robar secretos comerciales sobre la tecnología de IA de Google en nombre del gobierno de China".

Google, por su parte, emitió un comunicado a través de su vicepresidenta de asuntos regulatorios, Lee-Anne Mulholland: "Agradecemos al jurado por asegurar que se hiciera justicia hoy, enviando un mensaje claro de que el robo de secretos comerciales tiene consecuencias graves".

Pero cuando se le preguntó si la empresa había revisado sus procedimientos de seguridad... Google no respondió.

Las preguntas incómodas que este caso deja abiertas

Más allá de la condena, el caso Ding expone grietas preocupantes:

1. ¿Cómo es posible que Apple Notes burle la seguridad de Google? La empresa que gestiona Gmail, Google Cloud y los datos de miles de millones de usuarios no detectó que un empleado estaba convirtiendo documentos clasificados en PDFs a través de una app de notas. Los sistemas de prevención de pérdida de datos (DLP) claramente tenían un punto ciego.

2. ¿Miles de empleados necesitan acceso a secretos de TPU? La defensa argumentó que los documentos estaban disponibles para miles de empleados. Si eso es cierto, la pregunta no es solo sobre Ding — es sobre cuántos otros podrían haber hecho lo mismo.

3. ¿Qué pasa con la confianza en empleados de origen chino? Este es el efecto colateral más delicado. Grupos de derechos civiles advierten que casos como este pueden generar perfilamiento étnico en empresas tecnológicas. La inmensa mayoría de ingenieros chinos en Silicon Valley son profesionales honestos que contribuyen enormemente a la innovación estadounidense.

4. ¿Es este caso la punta del iceberg? El gobierno chino ejecuta activamente "planes de talento" para reclutar personas que traigan experiencia tecnológica de vuelta a China. Si Ding fue descubierto porque dio una presentación pública... ¿cuántos otros han sido más cuidadosos?

Para los profesionales que trabajan con herramientas de IA a diario, este caso es un recordatorio de que la seguridad de los datos es un eslabón frágil, incluso en las empresas más avanzadas del mundo. Y para quienes usan extensiones de navegador con acceso a chats de IA, el principio es el mismo: donde hay datos valiosos de IA, hay alguien intentando robarlos.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Linwei Ding y qué hizo?

Linwei Ding (también conocido como Leon Ding) es un ingeniero de software de 38 años que trabajó en Google desde 2019 hasta finales de 2023. Robó más de 14.000 páginas de secretos comerciales sobre los chips TPU de Google, la tecnología que alimenta su infraestructura de IA, y los transfirió para crear una startup en Shanghái con apoyo del gobierno chino.

¿Cuántos años de cárcel puede recibir?

Cada uno de los 7 cargos de espionaje económico conlleva hasta 15 años de prisión y $5 millones de multa. Cada uno de los 7 cargos de robo de secretos comerciales conlleva hasta 10 años y $250.000. El máximo teórico son 175 años, aunque la sentencia real será significativamente menor. La fecha de sentencia aún no se ha fijado.

¿Qué son los TPU de Google?

Los TPU (Tensor Processing Units) son chips diseñados por Google exclusivamente para procesar cargas de trabajo de inteligencia artificial. A diferencia de las GPUs de Nvidia, que sirven para múltiples propósitos, los TPU están optimizados al máximo para entrenar y ejecutar modelos de IA. La división de TPU de Google podría valer hasta 900.000 millones de dólares según analistas.

¿Cómo robó los secretos sin ser detectado durante un año?

Ding copió archivos de Google a la aplicación Apple Notes en su MacBook corporativo, los convirtió en PDFs y los subió a su cuenta personal de Google Cloud. Este método evitó los sistemas de detección que monitorizaban transferencias directas de archivos. Además, un antiguo becario pasaba su tarjeta de acceso en las oficinas de Google mientras Ding estaba en China.

¿Cómo afecta este caso a la industria tecnológica?

Es un precedente legal histórico: la primera condena por espionaje de IA en EE.UU. Probablemente acelerará la revisión de protocolos de seguridad interna en empresas tecnológicas, especialmente en lo que respecta al acceso a propiedad intelectual sensible y los sistemas de prevención de pérdida de datos. También intensificará el debate sobre controles de exportación de tecnología de IA a China.

Un precedente que cambia las reglas

El caso de Linwei Ding marca un antes y un después en la protección de la propiedad intelectual de IA. Por primera vez, un tribunal estadounidense ha condenado a alguien específicamente por espionaje de tecnología de inteligencia artificial.

Pero el dato más revelador quizás no sea la condena en sí, sino las 3 horas de deliberación del jurado. En un caso de 14 cargos y 11 días de juicio, esa velocidad dice mucho sobre lo claras que eran las evidencias.

Mientras Google invierte 93.000 millones de dólares en infraestructura de IA y empresas como Nvidia negocian con China en medio de escándalos y controles de exportación, este caso recuerda que la carrera por la supremacía en IA no se juega solo en laboratorios y centros de datos. También se juega en tribunales, en cuentas de Google Cloud personales y, aparentemente, en la aplicación de Apple Notes de un portátil corporativo.

La sentencia de Ding se fijará en las próximas semanas. Pero el verdadero impacto de este caso apenas empieza.

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Carlos Vega
Escrito por

Carlos Vega

Divulgador tecnológico especializado en IA aplicada. Hace accesible lo complejo.

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